Consiste en la implementación de sistemas automatizados de monitorización, control, gestión y evaluación de actuaciones de la ingeniería que forman parte del concepto de infraestructura verde, aplicando soluciones basadas en la naturaleza. Las infraestructuras verdes sirven como herramienta que puede mejorar la resiliencia territorial y contribuir a mitigar el cambio climático, aparte de solucionar otros problemas medioambientales como la fragmentación o la coherencia ecológica, mejorando incluso la salud pública.